PATRIMONIO HISTÓRICO DE BILBAO
Desde 1849, Víctor Montes en la Plaza Nueva de Bilbao fusiona la tradición centenaria de sus orígenes como tienda de ultramarinos con una cocina vasca vanguardista, conservando su emblemática fachada histórica. Testigo de momentos clave como la firma del proyecto Guggenheim en 1997 y anfitrión de personalidades internacionales, ofrece pintxos y platos de alta calidad que reflejan su compromiso con la excelencia. Reconocido con un Solete de la Guía Repsol y tres Eguzkilores, sigue siendo referente gastronómico de Bilbao.
Los Orígenes: Una tienda singular en la Plaza Nueva (1849-1983)
La historia del Restaurante Víctor Montes comenzó hace más de 175 años, en 1849, cuando se abrieron las puertas de lo que inicialmente fue una tienda de ultramarinos en el número 8 de la Plaza Nueva de Bilbao. En aquella época, este establecimiento representaba algo inusual y vanguardista para la Bilbao del siglo XIX: una tienda especializada en comestibles selectos que incluía chocolates, especias, vinos y productos gourmet que eran extremadamente difíciles de encontrar en la gastronomía bilbaína de entonces.
La fachada del establecimiento, que se conserva íntegramente hasta nuestros días, mantiene los rótulos originales que rezan «Comestibles Selectos» y «Vinos y Licores», constituyendo un patrimonio histórico de Bilbao que refleja la esencia comercial de la Plaza Nueva del siglo XIX. Durante más de un siglo, esta tienda de ultramarinos se convirtió en toda una referencia del sector gourmet en el País Vasco, atendiendo a las familias más distinguidas del casco viejo bilbaíno.
La historia familiar del establecimiento está íntimamente ligada a la figura de Víctor Montes padre, quien regentaba el ultramarinos con una dedicación extraordinaria. Las familias de la Plaza Nueva tenían cuentas abiertas en el establecimiento, y los niños eran enviados por sus madres con listas de compra que Víctor atendía personalmente, anotando los importes en las cuentas familiares. Esta cercanía y trato personalizado forjó una relación especial con la comunidad local que perdura hasta hoy.

La gran transformación: De la tienda de ultramarinos al restaurante (1983)
El momento decisivo en la historia de Víctor Montes llegó en 1983, coincidiendo con las devastadoras inundaciones que afectaron gravemente a Bilbao durante la Semana Grande. Tras la muerte de Víctor Montes padre, su hijo, también llamado Víctor, tomó la valiente decisión de transformar el tradicional ultramarinos en un restaurante y bar que conservaría el espíritu y la esencia de la tienda original.
Esta transformación no fue casual: Víctor hijo tuvo la visión de convertir el establecimiento en un espacio gastronómico que mantuviera la tradición de productos selectos que había caracterizado al ultramarinos durante más de 130 años. El nuevo restaurante se acreditó inmediatamente entre la clientela de txikiteros del Casco Viejo, y en muy poco tiempo se convirtió en el restaurante de referencia en Bilbao.
La consolidación como referente gastronómico
Desde su apertura como restaurante en 1983, Víctor Montes se posicionó como un auténtico referente de la cocina del País Vasco, formando parte integral de la vida de todo bilbaíno y convirtiéndose en parada obligatoria para quienes visitan la ciudad. El establecimiento ha sabido fusionar magistralmente la tradición culinaria vasca con toques vanguardistas, manteniendo siempre la filosofía de ofrecer productos singulares de la más alta calidad, tanto de la gastronomía local como internacional.
La barra de pintxos se ha convertido en un icono de la Plaza Nueva bilbaína, mientras que el comedor superior, decorado con una selecta colección de vinos, whiskies y coñacs que se ha ido seleccionando y guardando con cariño desde 1846, ofrece una experiencia gastronómica única sobre mesas de mármol blanco con fabulosas vistas a la Plaza Nueva del casco viejo.
Protagonista de la Historia Contemporánea de Bilbao
Una de las páginas más destacadas en la historia de Víctor Montes se escribió el 3 de octubre de 1997, cuando el restaurante tuvo el inmenso honor de albergar la firma del proyecto Guggenheim de Bilbao. En una mesa del comedor se sentaron Frank Gehry, Thomas Krens y Juan Ignacio Vidarte para rubricar el acuerdo que inició la transformación de Bilbao en la ciudad cosmopolita y vanguardista que conocemos hoy. Este acontecimiento histórico posicionó a Víctor Montes como testigo y partícipe activo del renacer de la ciudad.
Anfitrión de Personalidades Ilustres
A lo largo de su trayectoria como restaurante, Víctor Montes ha tenido el privilegio de recibir a numerosas personalidades ilustres que han elegido sus mesas para degustar la auténtica gastronomía vasca. Entre los ilustres visitantes se encuentran el Príncipe Alberto de Mónaco, Oliver Stone, Jeremy Irons, Bono, The Edge de U2, Dennis Hopper y Gwyneth Paltrow, cuyas fotografías adornan las escaleras que conducen al comedor superior, creando una galería de retratos que observan a quienes ascienden al famoso comedor.
Un episodio particularmente significativo ocurrió cuando el Rey Juan Carlos I decidió almorzar en Víctor Montes. Para evitar miradas indiscretas, Víctor le ofreció comer en el txoko cercano, propiedad del restaurante, lo que supuso la consagración definitiva del establecimiento como lugar gastronómico de referencia internacional.
Reconocimientos y Galardones
La excelencia gastronómica de Víctor Montes ha sido reconocida con numerosos premios y galardones a lo largo de su trayectoria:
Distinciones Gastronómicas Principales
Solete Guía Repsol (2024): El restaurante fue incluido entre los 42 locales distinguidos en Bizkaia con esta prestigiosa distinción, siendo una de las 32 nuevas incorporaciones del año.
Tres Eguzkilores: Máxima distinción en cocina en miniatura, posicionando a Víctor Montes entre las 25 mejores barras de pintxos de Euskal Herria.
Premios en Concursos de Pintxos
Primer Premio del III Concurso de Pintxo Burger del Casco Viejo (2025): Con una innovadora mini hamburguesa de pollo rebozado en cereales con huevo para untar.
Premio a la Fusión en el Concurso Zazpi Kaleak Fashion Week (2022): Con un brioch de mantequilla relleno de pato guisado en mandarina y sala yakiniku.
Premio del Público en el I Concurso de Pintxos Veganos del Casco Viejo (2021): Con un creativo ‘seitán con setas’ elaborado con múltiples variedades de hongos.
Renovación y Conservación del Patrimonio
En 2019, Víctor Montes emprendió un ambicioso proyecto de renovación y restauración dirigido por el prestigioso arquitecto interiorista Iosu Martínez Ochoa. Las obras incluyeron la recuperación de la barandilla de forja que une las dos plantas del local, con flores tratadas a cuatro colores con base de limadura de oro, así como la sofisticada decoración del techo con textiles vinílicos de estilo clásico enmarcados en oro. Estas intervenciones se realizaron respetando siempre la esencia tradicional del establecimiento y su valor como patrimonio histórico de Bilbao.
Legado y Proyección de Futuro
Hoy en día, Víctor Montes representa la perfecta síntesis entre tradición y modernidad gastronómica. Desde sus orígenes como tienda de ultramarinos en 1849 hasta su consolidación como uno de los restaurantes más emblemáticos de Bilbao, el establecimiento ha mantenido intacto su compromiso con la excelencia y la búsqueda constante del producto más exclusivo.
Con más de 175 años de historia, Víctor Montes no solo ha sido testigo de la evolución de Bilbao, sino que ha participado activamente en su transformación, desde la Bilbao industrial del siglo XIX hasta la metrópoli cultural y gastronómica del siglo XXI. Su ubicación privilegiada en la Plaza Nueva, su patrimonio arquitectónico conservado y su propuesta gastronómica de vanguardia basada en la tradición vasca lo convierten en una institución gastronómica única que continúa escribiendo la historia de la capital vizcaína.
La esencia gourmet que caracterizó al ultramarinos original perdura en cada plato, cada pintxo y cada servicio, manteniendo vivo el espíritu de aquel establecimiento singular que revolucionó el panorama gastronómico bilbaíno de mediados del siglo XIX y que hoy sigue siendo referente indiscutible de la cocina vasca de calidad.